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Pasemos
el dato |
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Yo vivo en una ciudad llamada Bernal, en la provincia de
Buenos Aires, Argentina.
Cuando era pequeño, teniendo cinco o seis años, recuerdo que
los terrenos de las casas linderas estaban separados por
alambrados.
No habían paredes ni muros, solo tejidos de alambres
sostenidos por postes de quebracho. Generalmente se dejaba
crecer libustros o alguna enredadera para cubrir y dar algo
de privacidad entre los vecinos.
Era común ver enredaderas de mburucuyá
con
sus pequeños frutos naranjas y sus hermosas flores azules
con forma de corona tapando los alambrados, pero lo que más
abundaba eran plantas de glicinas con ese bello aroma que
ofrecían sus
florcillas. |

Flor de Mburucuyá |
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Pero entre
esas enredaderas había una que llamo mi atención, mi asombro
de niño, la llamaban... Papa del aire.
(Chayotes)
Asomaban entre las verdes hojas unas mágicas caritas con
pequeños pelitos y una gran boca... parecían duendecitos
escondidos entres las largas guías.
Tal vez sea esa la razón por la cual perduró en mi mente al
paso del tiempo.
Crecí sabiendo que se
cocinaban en tortillas, fritas o sopas y que era muy rica...
pero con los años llegaron las medianeras de cemento y jamás
volví a ver ese fruto. Y solo quedo un lindo recuerdo de
algo que se comía y tenia carita de duende. |

Chayotes o papas del aire |
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Casi
cuarenta años después, la mala situación económica de mi
país, generó que agudizara mi creatividad de
supervivencia... la falta de trabajo y la necesidad de
alimentar a mi familia me acerco las manos a la tierra...
volver a la quinta y los gallineros, como en tiempos de mis
padres y
abuelos.
Y así, sin tener mas escuela que los recuerdos de haber
vivido en esa época de niño... tome una pala y regresé en el
tiempo.
Cada surco, cada semilla, cada esperanza de sol... cada
día... fue una imagen de recuerdo de algo que vi hacer a mi
padre alguna vez y que gracias a eso pude lograr que la
tierra me diera a cambio mucho de lo que no podía
comprar. |

Gallo comiendo de mi mano |
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Habas y acelga de
mi quinta |

Calabaza, higos,
pepinos y tomates |
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Y no
tardo en venir a mi mente el recuerdo de mis duendecitos
verdes... que serian de ellos? Donde conseguir esas papas
del aire?
(Chayotes)
Pregunte a mucha gente y nadie sabia de su existencia... no
podía comprender que no la conocieran.
Una vez mientras charlaba con un primo, le pregunte si las
conocía y también dijo que no, así que mas o menos le conté
como era su forma y la pena que me daba no poder plantarla
en mi casa.
Dios quiso que yo cumpliese mi sueño... un día apareció mi
primo con una papa en su mano...
(Chayote)
por como se la describí, la
reconoció en una casa donde fue a trabajar de pura
casualidad y pidió que le regalen una para mí.
Sentí una gran
alegría que con palabras es difícil de expresar, era como
encontrarme con ese niño que lleno de asombro tenia en sus
manitos pequeñas otra vez... la carita de su
duendecito
verde. |

Mi sueño hecho realidad |
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Esa
papa (Chayote)
se transformo en una
gran enredadera que desde hace tres años viene cubriendo las
medianeras de los fondos de mi
casa.
Este ultimo año dio 250 kilos (551 libras) de papas
del aire...
(Chayotes)
y
para el año entrante espero una mayor producción, ya que hay
tres plantas
nuevas.
Mi sueño, es que la gente de mi ciudad conozca al chayote y
pueda disfrutar de los ricos platos que se logran
con él.
Que es una
buena alternativa en tiempos donde el dinero no abunda y que
no requiere de grandes cuidados.
También creo
que podrían cubrir las necesidades de muchos comedores
escolares y mas si tienen su propia huerta.
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Enredadera de Chayotes
cubriendo una pared |
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Por eso mi
propuesta de hoy es que...
pasemos el
dato. |
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